Envios grátis a todo Chile para compras a partir de $30.000!

El fast fashion y la despersonalización del estilo
Puede sonar un poco ancestral, pero hubo una época en qué el estilo se creaba y evolucionaba con el tiempo, con muchas pruebas, aciertos, errores, repeticiones y reflexión. La moda, crean o no los más jóvenes, ya fue algo más lento y bastante más intencional. Desde la calidad de lo qué nos vendían, hasta la imposibilidad de comprar ropas todos los meses, las condiciones nos posibilitaban (y en la mayoría de las veces nos obligaban) a ser mas selectivos, conscientes y creativos al comprar y elegir qué y cómo vestirse.
La velocidad en qué opera el fast fashion y el ultra fast fashion simplemente «mató» eso para muchos de nosotros. Dejamos de confiar en nuestra propia ropa y eso pasa porqué la velocidad sacrifica materiales, calidad, construcción y durabilidad con la promesa de darnos más opciones. Pero cuándo tu ropa pierde color y forma rápidamente, es muy probable qué no sienta la misma confianza en utilizarla para expresar tu estilo. De esta forma tenemos extremadamente limitado el tiempo necesario para crear conexión con lo qué tenemos disponible en el closet y entender lo qué realmente nos identifica. Es más fácil seguir el próximo trend qué dedicarse a refinar tu estilo.
El fast fashion es la moda algorítmica. Las redes sociales premian lo repetitivo, lo viral y lo instantáneo. Un día despiertas y todos están volviendo-se locos de la nada por el beige y por las siluetas old money. Sí eres de las personas qué sigue muy de cerca los trends, llega un momento en qué tu estilo dejas de representar a ti y pasa a ser un reflejo de lo qué te entregan las redes.
No estoy diciendo qué la moda «lenta» no sigue ninguna tendencia. Los ciclos de cambio son obviamente necesarios por razones personales, ya qué uno se adapta a su realidad momentánea y también naturales, porqué al final necesitamos tener qué vestir en las cuatro estaciones. Estoy de acuerdo qué nadie quiere esperar el invierno con puras chalas hawaianas y pantalones de lino.
Entonces de qué soluciones realistas podemos hablar cuando se trata de vestirse bien sin seguir contribuyendo con la extracción desenfrenada de recursos de la tierra y después rellenando de ropa indeseada nuestro increíble y tan necesario para la existencia medio ambiente? La propia urgencia a la qué somos obligados a vivir actualmente, nos hace elegir prioridades y distribuir bien nuestros recursos financieros para seguir «existiendo» en esta sociedad y no siempre atentar-se a lo qué estamos realmente comprando para vestir pasa por un análisis mas detallado.
El problema no reside solamente en los precios pero sí en la velocidad y en el volumen de nuestros consumos. No deje-se seducir y conformar con las tendencias del momento. El «fuera de moda» es bastante relativo. Por alguna razón el vintage jamás deja de ser tendencia ya qué a cada año una nueva «estética» es encuadrada en esta categoría, y no considero qué buscar en el pasado lo qué no podemos encontrar hoy sea pura nostalgia, lo entiendo cómo el reconocimiento de lo qué se sintió auténtico y bueno en su momento, hay muchas cosas qué sí valen la pena resucitar actualmente.
Prueba sin perjuicios. Aprende a coser y a reparar, de una nueva oportunidad para esta prenda qué ya lleva años en tu ropero sin ver la luz del día, intenta nuevas combinaciones con lo qué ya tienes, haz un esfuerzo para qué tus ropas duren más, aprende a identificar buenos materiales, compra de segunda mano. Reta a ti misma a una reestilización. Puede sonar radical, pero con el tiempo vas a notar qué pensar y actuar en esta dirección se trata de un grande acto de amor propio además de ser muchas veces más sostenible al planeta. Podemos cosechar muchos beneficios qué pueden ser desde gastar menos dinero con ropas plásticas y poco durables hasta aumentar nuestra auto-estima y confianza cuando decidimos finalmente abrazar nuestro propio estilo y valorar la calidad antes de la cantidad.

